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Casas Comprar Bienes Raices

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El impacto combinado de la recesión internacional y la crisis presupuestaria nacional, agravada por la suspensión de la ayuda presupuestaria a raíz del fraude electoral, está afectando de forma severa la economía nacional. El gobierno reconoce uno de sus resultados más visibles en la caída de las recaudaciones tributaria, y en el mundo de la economía privada, los indicadores están a la vista en diversos mercados como bienes raíces y la venta de autos nuevos o usados.

Abraham Blandón Ruiz, Presidente de la Cámara Nicaragüense de Corredores de Bienes Raíces, culpa a la doble crisis (internacional y local) de la caída de hasta un 50% en el negocio de venta y alquiler de casas, así como de espacios comerciales, industriales y de oficinas en el país.

De estos sectores, el descenso en el alquiler de módulos para oficinas ha causado una estabilización en los precios, que se han estancado entre 8 a 10 dólares mensuales por metro cuadrado, aunque el descenso en el alquiler de espacios comerciales es mayor, debido a los altos costos que implica rentarlos, en combinación con la baja en la actividad comercial.

50% menos en venta y alquiler de casas

“El sector se ha visto afectado por las crisis, pero también por la baja en la llegada de remesas, que ha llevado a que la gente deje de alquilar casas”, explicó Blandón, citando otro detalle poco publicitado: la inestabilidad de los funcionarios del sector público, lo que se interpreta en una menor venta de nuevas viviendas.

“Sé de algunos colegas que antes vendían unas 8 casas al mes, y ahora con costo venden una o dos”, añadió.

En paralelo, el descenso en el ritmo de construcción de nuevas unidades, afecta por partida doble al sector de bienes raíces, no sólo porque hay menor disponibilidad de casas para vender, sino también porque al frenarse el impulso dinamizador que representa el sector de la construcción, hay menos dinero disponible para todo, incluyendo para la compra de casas nuevas.

Otro efecto inmediato es la baja en el precio de las unidades que sí llegan a venderse, lo que es bueno para el comprador pero perjudica al vendedor, así como al corredor, que ve disminuir sus ingresos en concepto de comisiones, a la vez que empuja más hacia la baja la cantidad de préstamos que se conceden para este tipo de adquisiciones.

La situación también es mala para los constructores, y en especial para el sector urbanizador, que depende doblemente del crédito bancario: por una parte, para financiar la construcción de los nuevos repartos, y por otra, para poder colocar las casas entre sus nuevos habitantes.

El sector tiene esperanzas en los 45 millones de dólares de los fondos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) que estarán disponibles a través de cuatro bancos (BDF, BANCENTRO, BANPRO y BAC), para financiar líneas de crédito a una tasa máxima del 8%, a clientes que quieran adquirir casas valoradas en U$30,000 o menos, y que sean asegurados o jubilados.

Ello permitiría colocar unas 1,500 casas y dinamizar el sector para dar inicio a la construcción de nuevas viviendas, aunque los desarrolladores esperan que el INSS se decida a prestarles a ellos también, (a pesar de las malas experiencias tenidas en el pasado) para poder comenzar nuevos proyectos.

Autos: ni nuevos ni usados

Situados en dos aceras distintas de la misma vía, Juan Carlos Zúniga, vicepresidente de la Asociación de Carros Usados de Nicaragua (ACUN), y Carlos Bendaña, Director Ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de Distribuidores de Vehículos Automotores (ANDIVA), ven pasar mejores tiempos.

Zúniga, dueño del Autolote ‘El Chele’, ha visto cómo las ventas del sector caían a entre 50 y 60% de los niveles alcanzados en 2008, mientras que Bendaña no duda en recordar cómo en 2008 se importaron 10,574 autos mientras lo observado en 2009 permite vaticinar que “este año venderemos sólo la mitad”.

Ninguno tiene dudas de las razones por las que sus negocios están sufriendo un desplome tan impresionante.

Zúniga se refiere a la “doble crisis que nos afecta”, en referencia al terremoto financiero global, y al cierre de las donaciones por parte de varios países, (en respuesta al fraude electoral de noviembre 2008), mientras Bendaña añade un tercer elemento: la crisis regional originada en el golpe de Estado ocurrido en Honduras.

Del lado de ACUN, sus socios han visto lo que a priori, parece una ironía a los ojos de quien no conozca el sector: la baja en la venta de autos nuevos lleva siempre aparejada consigo una baja en la venta de autos usados.

El aparente contrasentido se explica por el hecho de que un auto con 3, 4 ó 5 años de uso que es dado a modo de prima para adquirir otro nuevo, se convierte de inmediato en un auto usado, y entra a ese mercado, con lo que, al bajar la tasa de reposición de autos nuevos, hay menos autos usados para revender.

De todos modos, el sector ya está afectado por otro comportamiento de los usuarios. “La gente está posponiendo la compra de autos usados, porque todo el engranaje de la economía está afectado, principalmente la construcción, el comercio y la producción”, observa Zúniga.

El vendedor también señaló el hecho que “los bancos están llenos de dinero, pero se muestran conservadores para prestarlo”, beneficiando sólo a “los pocos que tienen capacidad de pago y buen historial crediticio”, aunque el alza en las tasas de interés también ha incidido en que la gente prefiera esperar un mejor momento para solicitar un crédito.

Ante eso, y la realidad que ni aún los empleados estatales se sienten seguros en sus puestos, la gente que compra autos se está decantando por aquellos cuyos precios oscilan entre tres mil a cinco mil dólares.

Bienes Raices Ahorre August 20, 2009 04:45 PM