El Plan de Trabajadores de Bush
 José Carreño/ Estados Unidos es un país de inmigrantes tanto como una nación de leyes, dijo el presidente George W. Bush al reiterar ayer su rechazo a una amnistía para indocumentados y su llamado por un programa de trabajadores invitados y un debate "civilizado".

En su mensaje sabatino de radio, el mandatario estadounidense recordó que el Senado iniciará esta semana un debate sobre reforma migratoria que el propio Bush calificó como "emocional" y pidió sea realizado de una forma "propia de la historia y las tradiciones de Estados Unidos".

De acuerdo con Bush, una reforma migratoria integral debe incluir la seguridad fronteriza, el fortalecimiento de la observancia de las leyes migratorias dentro de Estados Unidos, específicamente en la verificación de identidades, y un programa de trabajadores huéspedes "que aliviará la presión en nuestras fronteras".

Bush invitó a recordar que Estados Unidos "no tiene que escoger entre ser una sociedad acogedora o una sociedad legítima. Podemos ser ambas cosas a la vez". Agregó que al debatir el tema migratorio "debemos recordar que hay personas que desempeñan empleos que los estadounidenses no quieren hacer, que están contribuyendo a la vitalidad económica de nuestro país".

Bush insistió que una "amnistía" sería "injusta" porque permitiría a personas que violaron las leyes migratorias "pasar por delante de personas que cumplen con los reglamentos... La amnistía también sería insensata ya que alentaría ahora la inmigración ilegal, aumentaría la presión en la frontera y haría más difícil que autoridades judiciales y policiales se puedan dedicar a aquellas personas que nos quieran hacer daño".

En varias ocasiones esta semana el mandatario estadounidense pidió a los participantes en el debate que sea un intercambio "civilizado" y de acuerdo con las mejores tradiciones estadounidenses.

Para Bush el debate resulta políticamente importante porque ocurre cuando muchos lo perciben como políticamente comprometido con un plan que favorece la apertura hacia indocumentados y lo coloca frente a un importante sector de su partido, que promueve la criminalización de residentes sin documentos legales.

El discurso tuvo como telón de fondo una masiva manifestación en Los Ángeles contra la restrictiva legislación migratoria aprobada por la Cámara Baja y propuesta en el Senado por el líder de la mayoría republicana, Bill Frist, y que no considera apertura alguna hacia los indocumentados.

De hecho, en su mensaje radial Bush indicó que el lunes presidirá una ceremonia de naturalización para presentar "mi visión por una reforma migratoria integral".