La Migracion Estados Unidos y Seguridad

En Estados Unidos, la migración dejó de ser un tema del Departamento de Estado y por tanto vinculado a la política exterior estadounidense, pasando a ser un asunto de política interna.

El tema de la migración se ha vinculado con el de la seguridad interna, desde la ley que creó el Departamento de Seguridad Interior (DHS), cuando todos los temas relativos a migración, fronteras, aduanas, pasaron a formar parte de la seguridad y se ubicaron en ese Departamento.

En relación con la inmigración, las posiciones de los estadounidenses son ambivalentes, como es la aplicación de las leyes migratorias que en la frontera persigue a los indocumentados y que tierra adentro permite que los empleadores les den trabajo. Los indocumentados representan ya 5% de la fuerza laboral en Estados Unidos.

De acuerdo con el estudio México y el Mundo del CIDE, Comexi y Chicago Council on Foreign Relations, en 2005, 82% consideran que los mexicanos trabajan duro; 54% que se integran al "american way of life"; 51% que respetan las leyes.

Un sondeo publicado el pasado día 10 por Los Angeles Times, señala que 42% de los encuestados consideró que los indocumentados están teniendo un "impacto favorable" en California, comparado con sólo 19% en 1982.

Esto es importante si se considera que el mayor número de indocumentados son mexicanos -en California y en Estados Unidos-- y que la sociedad estadounidense ha estado sometida a un bombardeo mediático de gran intensidad por grupos como Minuteman y de parte de distintas emisoras de televisión y radio que han puesto en marcha una enorme campaña a nivel nacional contra la inmigración y específicamente contra la inmigración indocumentada mexicana.

Pero por otro lado, 52% de los estadounidenses consideran que una elevada inmigración sería una amenaza muy grave para Estados Unidos, y 52% se opone a un programa de empleo temporal, aunque 64% lo apoyaría si a cambio hubiera más seguridad en la frontera o más combate al narcotráfico por parte del gobierno de México.

 

Debieran pesar a favor de una reforma migratoria integral --además de realidades insostenibles como son 12 millones de indocumentados--, las posiciones e intereses de los empresarios, sindicatos e iglesias que, por distintas razones, se han movido a favor del trabajo de los inmigrantes y de la necesidad de que los indocumentados puedan incluso alcanzar la regularización y tener una mayor estabilidad.

La Conferencia de Obispos católicos, por ejemplo, apoya la iniciativa Kennedy-McCain que plantea no sólo el trabajo temporal sino un camino para la regularización migratoria de los indocumentados. "Los extranjeros. no son estadísticas, no son ´puntos a discutir´ sino personas que a través del sacrificio y el arduo trabajo buscan mejorar sus vidas."

El panel del Senado que pretende elaborar un proyecto de ley migratoria tiene que superar el gran obstáculo que para una visión integral, moderna y que reconozca realidades sociales, colocó la Ley Sensenbrenner de la Cámara de Representantes que plantea sólo cuestiones de seguridad y control:

La construcción de un muro de mil kilómetros en la frontera con México y la criminalización de los inmigrantes (todos, los 12 millones), el aumento de presupuesto y efectivos para controlar la frontera.

La premura con la que el conservador líder del Senado, Bill Frist, quiere que concluya un proyecto en el que es difícil construir consensos, es el otro obstáculo. El camino para sacar la reforma es largo; del panel al pleno del Senado y de ahí a la conferencia con la Cámara de Representantes.

La discusión sobre las leyes migratorias en el Congreso tiene lugar en un año electoral. Y no pocos políticos se aferran a discursos anti-inmigrante que continúan envenenando el ambiente y la vecindad. ¿Puede abrirse paso una reforma amplia que reconozca realidades sociales? Difícilmente.

Más aún cuando el presidente Bush, debilitado, no compromete su liderazgo en el tema, tiene un discurso ambivalente y no va a fondo en materia migratoria. Y el presidente Fox desde hace mucho extravió la definición y el impulso de una política migratoria.