Luis Guzman en Carlitos Way
Por Juan Rodríguez Flores de La Opinion - Antes de volverse exitoso actor de teatro, cine y televisión, Luis Guzmán estuvo desempeñándose como trabajador social por más de 13 años. Fue ahí donde asegura haber aprendido a conocer la actitud y el comportamiento psicológico de los seres humanos.

“Durante ese tiempo recibí las mejores lecciones que tenía la vida para mí”, recuerda con sencillez Guzmán desde su casa donde vive en las afueras de Nueva York. “Nunca podré olvidar todas las experiencias que tuve entonces. Eso me ha ayudado a ser una persona bien realista a lo largo de todo este tiempo”.

Guzmán habló con La Opinión a propósito del debut en DVD, esta semana, de Carlito's Way Rise to Power. En ella Guzmán tiene a su cargo el papel de un asesino a sueldo conocido por el nombre de Nacho Reyes, a quien se le asigna la misión de aniquilar a Carlito Brigante (Jay Hernández) y sus amigos Hollywood Nicky (Sean Combs) y Earl (Mario Van Peebles)

Producida por Martin Bregman y dirigida por su hijo Michael Bregman, Carlito's Way Rise to Power describe los incidentes por los que va cruzando Carlito en su carrera delictiva. Se trata, básicamente, de la versión joven del mismo personaje que en 1993 interpretó Al Pacino en la memorable película Carlito's Way, de Brian De Palma.

La nueva cinta está basada en el primero de los dos libros escritos por el novelista de origen puertorriqueño Edwin Torres (Carlito’s Way y After Hours).

“No se trata de la segunda parte de la historia, chico”, asegura Guzmán. “Lo que se cuenta aquí es lo que pasó antes de lo que ya se vio en Carlito's Way, que es la forma en que Carlito Brigante y sus dos mejores amigos logran ir construyendo un imperio entre los gánsters más peligrosos de Nueva York. Yo creo que Jay hizo un trabajo de actuación tan extraordinario como el de Al Pacino. Algo por lo que todos nosotros debemos sentir un orgullo muy grande”.

Identificado por su rostro duro y apariencia peligrosa, razón por la cual durante mucho tiempo sólo hizo papeles de individuos fuera de la ley, Guzmán consiguió salir del estereotipo racial en el que lo tuvieron confinado los productores de Hollywood, aplicando en su trabajo una equilibrada dosis de disciplina y esfuerzo.

“Mira, yo siempre he sido una persona con un criterio muy abierto”, explica Guzmán. “Comprendo perfectamente qué tantas posibilidades y limitaciones tengo como actor. Nací con esta cara y con ella voy a morir. Trato, por eso mismo, de hacer lo mejor posible con los personajes que me ofrecen. No me preocupa ser “el malo de la película” siempre y cuando esté justificado. Tampoco tomo a la ligera lo que hago. Cuando se trata de actuar en una cinta, hasta los personajes malos son importantes. Y uno debe ser capaz de entenderlo así”.

Con más de 60 películas filmadas hasta el momento, Guzmán dice que no comparte las opiniones de quienes aseguran que la violencia en el cine puede llegar a tener un impacto negativo sobre la conducta de los espectadores.

“Pienso que se trata de una teoría equivocada, que se ha estado discutiendo en este país durante mucho tiempo”, indica Guzmán. “La gente se entretiene viendo películas de policías y ladrones porque, sencillamente, son divertidas. Los muchachos no van al cine para aprender a robar un banco y matar a 10 personas con una pistola de alto calibre”.

“Yo no creo que después de ver Carlito's Way Rise to Power, por ejemplo, alguien va a decidir, ahí mismo, volverse un matón o un traficante de drogas. Eso ocurre cuando en las sociedades hay injusticia social, altos niveles de analfabetismo, familias con problemas y enormes desigualdades económicas. Todo eso lo sabemos muy bien nosotros los latinos”, añade el artista favorito de Steven Soderbergh (The Limey, Traffic), Paul Thomas Anderson (Magnolia) y otros destacados realizadores hollywoodenses.

Actor de las cintas Carlito's Way y Carlito's Way Rise to Power, en las que tuvo a su cargo dos papeles distintos, Guzmán entiende perfectamente que se ha convertido en uno de los artistas latinos mejor reconocido del país.

“Nunca he creído que soy más que nadie. Y tampoco me gusta tomarme muy en serio. La gente me identifica cuando voy a lugares públicos, pero no es porque yo sea alguien especial. Lo que pasa es que han visto alguna de mis películas. El único anhelo que tengo, por ahora, es el de poder volver a trabajar con mis amigos Jimmy Smits y Samuel L. Jackson. Por lo demás, estoy feliz, tranquilo y satisfecho por la oportunidad que se me dio de participar en Carlito's Way Rise to Power, filme en el que valores como la amistad y la lealtad ocupan un lugar preponderante”.