« El Draft 2005 de Reggaeton | Reggaeton Music | Tego Calderon Video The Underdog El Subestimado »
Concierto de Daddy Yankee en Los Angeles
Los Angeles/La Opinion — Daddy Yankee ordenó que apagaran las luces y que todos los que traían celular —que era la mayoría del público que abarrotó el Staples Center la noche del viernes— lo encendiera y levantara en alto. Comenzó a escucharse el golpe de tambor para el estribillo de Machete, que el rapero boricua entonó agitando su brazo cual machetazos en el aire, mientras la estela de celulares repetía y multiplicaba el movimiento a lo largo y ancho del lugar, en uno de los momentos culminantes de la noche. Conciertos de Daddy Yankee
Cualquier duda que pudiese existir de que el reggaetón está aquí para quedarse quedó disipada el viernes con la demostración de talento, carisma y poder de convocatoria que dio Daddy Yankee en su primer gran concierto aquí.
El indiscutible portabanderas de su género ofreció un show compacto de poco más de 60 minutos, pero cargado de energía, sensual sin caer en la vulgaridad excesiva, que mantuvo a prácticamente la totalidad del Staples de pie durante todo el show, la mayoría girando las caderas al son del contagioso reggaetón.
Desde que dijo su primer “Daddy Yankee saludando a mi gente” tras interpretar los primeros dos o tres números hasta que mencionó por enésima vez a cada uno de los países latinoamericanos probablemente representados en la audiencia, el reggaetonero mantuvo una conexión constante y verdadera con el público, que le respondió efusivamente.
“California en la casa, tú sabes como es”, dijo combinando una expresión común del mundo del hip-hop anglófono con otra de su Puerto Rico, estableciendo desde temprano un espíritu de unificación de culturas que permaneció como segundo tema de la noche.
El primero, indudablemente, fue el mismo Daddy Yankee, que salió a la tarima impecablemente vestido todo de blanco, haciendo que su traje de lino se moviera con él al compás de sus movimientos finos. No es difícil entender por qué su público, particularmente el femenino, le responde como lo hizo el viernes. Cuando interpretó su tema “No me dejes solo” y entonó el coro “mami, no me dejes solo”, no faltaron voces femeninas para contestarle “papi, no me dejes sola”.
Esa, como muchas de las canciones del repertorio de Daddy Yankee está cargada de referencias alegóricas al acto sexual que no tenían que ser entendidas precisamente para ser captadas por el público. Aunque la jerga boricua fuese conocida, gran parte de lo que cantaba Daddy Yankee no podía entenderse por la exagerada amplificación de la música, que provenía de las pistas que tocaban dos DJs y por los ensordecedores gritos de las fans.
Pero la intención de cada tema era transmitida en cada movimiento y gesto de Daddy Yankee, respaldado por el constante y rítmico batir del reggaetón.
Más allá que sexo, lo que vende Daddy Yankee es una imagen sensual, pero vulnerable, que no dejó de explotar un solo momento. Aprovechó un corto intermedio para presentar un avance de su próximo primer largometraje, Talento de barrio, mientras se despojaba del traje blanco para salir en jeans y un conjunto de chamarra y gorra de camuflaje.
Y no todas las canciones de Yankee son necesariamente sobre sexo, también hacen referencia a sus orígenes en uno de los más notorios residenciales o caseríos públicos de la capital puertorriqueña en “Corazones”, un tema que lamenta los males sociales que aquejan a los barrios latinos.
El artista, que dominó el escenario en todo momento, interpretó además los temas “Oye mi canto” (que no se escucha igual sin los coros de Nina Sky, pero que igualmente conectó con su coro de “boricua, morena, dominicano, colombiano…”), “Lo que pasó, pasó”, además de su necesaria “Gasolina”, el tema que impulsó las ventas millonarias de su álbum Barrio fino.
Ahorre September 14, 2005 07:15 AM