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Carreras de Modelaje

Las carreras de modelaje son típicamente de corta vida, mal pagadas y menos glamorosas de lo que imaginan las jóvenes soñadoras. Pero el negocio está cambiando, y de modelos muy jóvenes e impresionables que eran muy populares en los últimos 10 años, ahora se prefiere a mujeres jóvenes con más aspiraciones.

Existe actualmente un apetito por modelos inteligentes, de buenas maneras y educadas. Las más famosas de antes llevaban vidas ‘de mendigas a millonarias’, cortesía de la industria de la confección. Pero las casas de modas y los principales fotógrafos se están cansando del drama de sacar muchachas de quince años de la oscuridad e impulsarlas a un repentino estrellato. Demasiado a menudo, las modelos llegaban a una sesión de fotos tarde o drogadas, causando una enorme pérdida de dinero y tiempo. Las casas de moda están ávidas de evitar problemas y se dan cuenta de que las muchachas educadas llegan al trabajo a su hora y no se aburren tan frecuentemente como otras.

Las tendencias en ese negocio siguen a las de la economía global. Como en otros campos, las remuneraciones a un puñado de estrellas se han disparado. Los contratos se manejan en secreto, pero se sabe que un acuerdo particular para lanzar una top model pudiera comenzar en US$ 75,000, llegando hasta el medio millón para una campaña global de publicidad. Para los publicistas, el rostro correcto es lucrativo. El pago a modelos de menor categoría ha decrecido agudamente, en parte porque la cantera laboral se ha globalizado y por tanto se ha hecho mayor. Las agencias internacionales ahora buscan talentos en las economías emergentes. En los 90 contrataron hordas de adolescentes eslavas de pómulos altos. Ahora la "zona de caza" más común es Brasil, que las produce con altura amazónica y aspecto atlético.

Los pagos de la televisión han bajado, sobre todo porque las nuevas tecnologías permiten a las audiencias saltarse los comerciales. Las tasas para los principales shows de modas se han reducido casi a la mitad en años recientes y muchas carreras terminan en sólo dos temporadas (un año calendario). Se estima que la modelo promedio con empleo regular hace US$ 27,000 al año. Las que trabajan a media jornada y los hombres hacen menos. El premio más jugoso es convertirse en el rostro de una marca de lujo como Dior o Burberry. Para ello, la modelo debe aparecer en las revistas de modas bajo un diseñador determinado, lo que hace que estas paguen muy poco, aun por una foto en portada. Las modelos de catálogos son menos glamorosas, pero reciben ingresos más estables y son menos propensas a ser despedidas cuando se acercan a los 30.

Los agentes toman un 20% de lo que recibe la modelo, más otro 20% del cliente. A pesar de estas altas tarifas, las agencias luchan. Desde la crisis financiera, los clientes han estado escatimando, y las grandes agencias están compitiendo con un montón de pequeños arribistas. La completa imprevisibilidad hace de la moda un negocio difícil. En otras industrias los cambios son más predecibles, pero presagiar la moda del próximo año es imposible. A pesar de las enojadas campañas contra el culto a la “Talla 0”, las modelos delgadas son demandadas todavía y eso enfurece a aquellos que culpan a la moda por promover desórdenes alimentarios entre los jóvenes. Pero esta actitud presenta pocas señales de cambiar. El poder en el negocio de la moda depende de la fama. Las supermarcas no dudan en acaparar a los mejores modelos. Los agentes se quejan, pero siempre gana el más fuerte. En la pasarela, usted camina solo.

By Geoffrey Gonzalez